Hábitos y productos que facilitan la digestión y previenen problemas intestinales

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Hábitos y productos que facilitan la digestión y previenen problemas intestinales

De todos es conocido que las comidas abundantes, el abuso de grasas saturadas y azúcares o el consumo de alcohol pueden convertir tu digestión en una auténtica “penitencia” por los excesos gastronómicos cometidos. Pero no solo el consumo de estos tentadores productos puede causarte esos molestos problemas intestinales. Existe otros alimentos y hábitos que pueden afectar muy negativamente a nuestro aparato digestivo. La buena noticia es que también contamos con prácticas sencillas y productos naturales que pueden facilitar el tránsito intestinal y aliviar problemas como el estreñimiento, la flatulencia, la hinchazón y otras molestias digestivas. En estos hábitos y productos beneficiosos nos vamos a centrar hoy.

Hábitos que facilitan la digestión

  • Mastica bien los alimentos. Gandhi decía “licuar los sólidos y masticar los líquidos”. Esta hipérbole podría parecer una exageración, pero, lo cierto, es que se aproxima bastante a lo que recomiendan los endocrinos. Deberíamos masticar cada bocado al menos 30 veces. Solo así evitaremos que nuestro estómago tarde el doble en digerirlo, provocando que fermente y nos produzca hinchazón y gases.
  • Bebe bastante agua. La recomendación de beber abundante agua nada tiene que ver con la extendida creencia de que así se adelgaza. Pero lo que sí es cierto es que beber un mínimo de 8 vasos de agua hace que todo nuestro cuerpo se mantenga hidratado, también nuestro aparato digestivo. Así, el agua ayuda a lubricar el tránsito de los alimentos, evitando el estreñimiento, la inflamación y los gases.
  • Evita comer y beber al mismo tiempo. Con esto no queremos decir que beber un sorbo de agua entre bocados esté prohibido, pero sí es desaconsejadle llegar a la comida sedientos, pues nos hincharemos de agua que diluirá los alimentos y provocará una digestión mucho más pesada. También es desaconsejable beber líquidos demasiado fríos junto con comidas muy calientes.
  • Huye de las temperaturas extremas. En general la comida muy caliente y también la muy fría irrita las mucosas digestivas. Por tanto, deberíamos sacar las bebidas de la nevera media hora antes de consumirla y dejar reposar las comidas muy calientes el tiempo necesario para que se templen.
  • Respira. Sí, respirar bien también cuenta, pues el estómago recibe mayor cantidad de oxígeno y realiza mejor su función. Lo ideal es que aprendas a respirar inhalando por la nariz y sintiendo como tu estómago se hincha como un globo antes de volver a soltar el aire. Lo que se conoce como respiración abdominal.
  • Limita las raciones. Muchas veces no podemos decidir qué comer, pero lo que sí está en nuestra mano es la cantidad de comida que servimos en nuestro plato. Reducir las porciones es fundamental para evitar que nuestro sistema digestivo tenga que realizar un sobreesfuerzo que se traducirá en una digestión muy pesada.
  • Incluye fibra en los desayunos. El desayuno es el mejor momento para garantizar el aporte de fibra que necesita tu aparato digestivo para funcionar correctamente.
  • Fija horarios de comidas. No siempre se pueden respetar, pero deberías establecer un horario de desayuno, comida y cena. Al realizar las ingestas siempre, más o menos, a las mismas horas ayudarás a regular tu organismo.
  • Come en un ambiente relajado. Comer estando nervioso o de mal humor no es, ni mucho menos, aconsejable, pues es fácil que estos estados de ánimo negativos se traspasen a la digestión y nos provoquemos acidez de estómago. Debes intentar propiciar siempre un ambiente relajado, agradable y, a ser posible, feliz, que te permita disfrutar de la comida.

Productos que ayudan a nuestro sistema digestivo

  • Cereales, a ser posible integrales. Su gran contenido en fibra ayuda a restablecer los movimientos intestinales, prevenir digestiones pesadas y facilitar la expulsión de desechos.
  • Lácteos fermentados. Sus organismos vivos contribuyen a normalizar algunas funciones fundamentales del aparato digestivo. Los más aconsejables son los yogures, el Kéfir o el requesón, que contienen lactobacilos o probióticos como el bífidos o el L. casei.
  • Alcachofas. Es uno de los depurativos naturales que encontramos en mercados y supermercados. Sus sustancias activas favorecen la función del hígado, aumentando la secreción de la bilis, que estimula la función de desintoxicación que caracteriza a este órgano. Su consumo es la mejor manera de contrarrestar la pesadez que producen las comidas muy grasas.
  • Piña y papaya. Estas dos frutas contienen enzimas muy beneficiosas. La piña es rica en bromelina, que actúa como sustitutivo de los jugos gástricos, mejora las digestiones y destruye la cubierta de quitina que protege a los parásitos intestinales. Por su parte, la papaya nos aporta papaína, que deshace las proteínas y puede suplir, parcialmente, la falta de jugos digestivos.
  • Albaricoques. Están repletos de fibra, que alimenta la microbiota intestinal y aumenta el volumen del bolo alimenticio, previniendo el estreñimiento.
  • Nísperos. Esta fruta, típica de la primavera, tiene un efecto protector sobre las mucosas digestivas, sobre todo del estómago y del intestino. Además, tiene un fuerte efecto diurético.
  • Frutos secos. Lejos de ser los causantes de digestiones difíciles o de favorecer la diverticulosis (un tipo de inflamación intestinal), como algunos aseguran, aportan fibra y almidón, convirtiéndose en todo un regalo para nuestro intestino.
  • Cebollino. Meno conocido que sus “familiares”, el ajo, la cebolla o los puerros, este alimento contiene mucha fibra y compuestos azufrados que desinflaman el intestino, mejoran la asimilación de nutrientes y controlan la multiplicación de bacterias dañinas.
  • Germinados. No solo mejoran la digestión, sino que regulan los niveles de azúcar en sangre, ya que contienen el doble de fibra que un grano sin germinar. Además, al degradarse el gluten con la germinación, se reduce su efecto inflamatorio.

En resumen, para evitar problemas estomacales es fundamental llevar una dieta sana y equilibrada, rica en vegetales, fibra y alimentos con pre y probióticos y pobre en grasas saturadas, azúcar, bollería precocinados y alcohol.

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